Él dijo – Te puedo tomar una mejor foto.
El otro respondió – ¿estás seguro? Cuando uno conoce todos los ángulos de otra persona, la cercanía engaña al arte.
Él dijo – tengo las ganas de arriesgarme. Quítate la ropa que te quiero iluminar con la luz fría lo que solo yo veo.
Y el otro que respondía se quedó callado. Frente a las cajas de luz dejó caer sus prendas y la cámara lanzó por primera vez el Flash.
Ni Él, ni el otro dijeron nada hasta que la luz estática comenzó a descender.